¿Por qué la pugna de Mauricio Fernández contra Miguel Treviño en el municipio modelo de Nuevo León?
Sin Censura
El trabajo se hizo mal. Pésimamente. Ese es un hecho irrebatible. Lo que debe hacer la Contraloría de San Pedro, en todo caso, es fincar responsabilidades por las obras malogradas que dejó la pasada administración municipal en el bajado de cables y en la supuesta regeneración del Casco, del Centrito, de Vasconcelos y de las Calzadas San Pedro y Del Valle, que incluían también ampliación de banquetas y cambio de postes. Un tiradero.
Lo que uno aprecia a ojo de buen cubero, cuando se asoma por los registros y huecos de las obras, es una telaraña horrenda de cables y tuberías de energía eléctrica, tubos de drenaje; una red ahogada en fango.
Me explican en la Secretaría de Servicios Públicos y Mantenimiento de la Ciudad, a donde fui a indagar hace un par de días, que a la fecha llevan revisados casi 700 registros. La mayoría en condiciones anómalas, nada óptimas. Algunos no cumplen con la mínima norma. Otros son meros simulacros. No lo sé de cierto; digo lo que me cuentan. Un desgarriate que pinta para ser monumental, al cual se añade la pérdida de casi $300 millones de pesos en gasto federalizado sin justificar, según la Auditoría Superior de la Federación, tras la revisión de la cuenta pública 2023.
¿Procede bien Mauricio Fernández, el actual alcalde, ofendiéndose y despotricando contra su antecesor, Miguel Treviño? Que lo determine el lector.
Sin embargo, las sospechas afloran a la menor provocación: licitaciones deficientes, constructoras aparentemente sin supervisión profesional, sin estudios previos y con proyectos mal diseñados.
De ahí los constantes cortes de energía eléctrica en esas zonas de San Pedro que parecen eternizarse. De ahí el coraje de los vecinos, que en un principio culpaban a AyD y a la CFE (cuyas culpas, que las tienen, son de otra índole).
Mauricio ya habla sin cortapisas de promover denuncias penales, de meter al bote a los culpables. De ese tamaño es, para él, tanto agravio público, tanto flagelo al erario municipal. No es venganza; es justicia a secas.
