La peligrosa capacidad de aniquilarnos mutuamente no beneficia a nadie. ¿Pero cómo nos arrastrará esta estela de muerte a Nuevo León? Lo explico desde el plano de la geopolítica.
Por el Estrecho de Ormuz, entre el golfo de Omán (parte del océano Índico) y el golfo Pérsico, pasa más entre el 20% y 30% de hidrocarburos del mundo. Si Irán lo cierra, dejarán de pasar embarcaciones por esa angosta franja, no solo buques petroleros de Irak y Kuwait, sino también gas natural de Emiratos Árabes Unidos, Arabia y Qatar. Los más perjudicados en su cadena de suministro serán China, India, Japón y Corea, que son los que importan casi todo el petróleo a esa zona.
¿Qué pasará con el precio del barril de petróleo? Se disparará; dicho de otro modo, se irá por las nubes. Y si escala la guerra en Medio Oriente, como sucederá, las réplicas de ese movimiento tectónico llegarán hasta aquí, a Nuevo León. No exagero. Veamos cómo reaccionan hoy lunes los mercados bursátiles y la paridad cambiaria peso-dólar.
El bloqueo del Estrecho de Ormuz, el eventual suministro de armamento a Irán por Rusia y China, la amenaza de represalias de Pakistán (potencia nuclear islámica), y la ruptura de Unión Europea (Turquía es aliada de Irán) darán paso a la recesión mundial y a la carestía de muchos productos básicos.
De por sí, la relación con EUA es asimétrica (ya comenzó a perder formas y a no respetar los acuerdos en el sistema internacional); nuestro vecino del norte se va a atrincherar. La frontera con ellos estará aún más blindada. Con el pretexto de riesgo de ataques violentos (no olvidemos que EUA declaró grupos terroristas a los cárteles mexicanos), se apretará la “cacería” de migrantes mexicanos, nos asfixiará en el plan de socios comerciales y estaremos más uncidos a su carruaje imperial. Cuidado con debilitar nuestra soberanía.
En Nuevo León y en México se podría agudizar la desaceleración económica si Trump se mantiene con su perjudicial política arancelaria, últimos pataleos de su administración prematuramente menguada.
Es decir, en ciertos rubros andamos mal y podemos entrar en estancamiento o recesión. Por fortuna, la Secretaría de Hacienda del gobierno federal está previendo con acierto la contingencia.
Con la subida del precio del petróleo nos irá bien en algunas cosas y mal en otras. A principios de junio, el precio del barril de petróleo ya estaba en $60 dólares y ahora, a finales de este mes, ya subió casi a $80 dólares el barril, en muy pocos días. Y seguirá remontando hasta llegar en julio a $100 dólares el barril de exportación, lo que ayudará un poco a las finanzas de Pemex.
Eso nos encarecerá las gasolinas en Nuevo León, aunque nos beneficiará (menos de lo que pensamos) la exportación de crudo mexicano. A mercados emergentes como México nos afectará porque habrá posibles salidas de capital. Esto tenemos que aceptarlo y amortiguarlo.
Por lo pronto, nosotros, como regiomontanos, no arriesguemos inversiones ni patrimonio propio, seamos prudentes en nuestros gastos domésticos y hagamos de la cautela el eje de nuestras finanzas personales.
