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Opinión

¿Debimos limpiar el lecho del Santa Catarina hace un año aunque se negaran algunos?

Sin Censura

Contexto: hace un año, autoridades del gobierno federal y estatal decidieron desazolvar parcialmente el lecho del río Santa Catarina.

El desazolve, que en este caso se trataba de una limpieza selectiva, es un proceso normal para evitar obstrucciones en el flujo del agua de un río, que pueda provocar desbordamientos e inundaciones que pongan en riesgo vidas humanas y bienes públicos.

Algunos ecologistas locales pegaron el grito en el cielo ante el desazolve parcial, llamando a esta medida “ecocida”.  

Incluso consiguieron la “suspensión definitiva” para la limpieza del lecho del río. Recuerdo que el secretario de Movilidad del gobierno del estado, Hernán Villarreal, llegó a pedirles con acierto a los imprudentes que mejor ayudaran a la limpieza parcial del río que planeaban el gobierno federal y el estatal o que de plano “pusieran veladoras para evitar un huracán”.

¿Qué consiguieron los opositores a la limpieza parcial del Santa Catarina? Poner en riesgo la vida de los regiomontanos, en caso de un huracán o de grandes lluvias, dado que el lecho del río está saturado de vegetación nociva que obstruye su cauce natural.

Así ha pasado históricamente en Monterrey y las consecuencias siempre han sido desastrosas. La historia nos da los mejores ejemplos de la falta de limpieza de dicho río.

El desbordamiento del Santa Catarina en 1612 acabó con la entonces incipiente ciudad de Monterrey (la menciona Alonso de León). Y muchas otras, entre las cuales está la inundación de 1909 donde murieron más de 4,000 habitantes al sur de la ciudad, entre el río y la Loma Larga. Luego vinieron otros fenómenos de la naturaleza terribles como el Viula (1967), Gilberto, Alex y Hanna.

La causa de estas desgracias fue, según me contaba el cronista don José P. Saldaña, allá por los años 80, la falta de previsión, invadiendo el cauce del río con colonias habitaciones, canchas deportivas y no quitando los árboles, que son obstáculos peligrosos para el paso natural del agua. Lo que estorba hace represa.

El punto clave consiste en encontrar el equilibro entre el respeto a la naturaleza y el desarrollo urbano. Levantar una urbe como el área metropolitana de Monterrey también es una proeza que costó mucho sudor y empeño a nuestros padres y abuelos.

Por fortuna, hace un año, contra la voluntad de activistas, se logró hacer una limpia selectiva del río Santa Catarina. De otra manera, las consecuencias actuales hubieran sido muchísimo más graves. Y eso que no se trató de un huracán.

¿Qué pasa si nos llega alguno en un futuro próximo? Pues que ni las veladoras que les pidió a los activistas poner Hernán Villarreal van a funcionar para evitar algún desastre que tengamos qué lamentar.

El remedio tarde o temprano es el desazolve. No hay de otra. Remedios alternos son sólo intenciones “buena ondita”.

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