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Opinión

Tábanos mejor… cuando tábanos pior…

El Purgatorio de @elcabritomayor

Esta frase, mal pronunciada para la cultura de nuestros días, de sentido ingenuo pero de fondo áspero y contenido real, crudo, auténtico y a la vez sincero, como el humilde lenguaje de la gente del campo, es como el grueso de la sociedad pensante percibe la situación política, económica, social y de seguridad actual.

Y es que, en el devenir de los tiempos, el hartazgo por las corruptelas del ajedrecístico juego político de quienes anteriormente detentaban el poder, aunado a la esperanza de un cambio de rumbo positivo, real y verdadero, que traducía el bienestar de la gran mayoría electoral, catalogados como pobres, en apoyos y ayudas en forma de monederos o tarjetas bancarias retacadas de recursos de fideicomisos hoy desaparecidos, provocaron no solo el cambio drástico en los poderes, sino también la invención de la bimestral alegría y permanente empatía electoral de los receptores beneficiados.

Valiéndose de estos medios para modificar la voluntad popular de las mayorías en favor de “la esperanza del pueblo” que enarbolaba tal movimiento, tomaron el poder y, con ello, la decisión de ejercer acciones políticas que han debilitado, modificado y, en algunos casos, saqueado, y en otros, desaparecido instrumentos financieros, figuras e instituciones que significaban el garante equilibrio gubernamental y el contrapeso democrático de su ejercicio.

Ciertamente, en los más turbios y opacos tiempos anteriores las cosas no fueron mejores; sin embargo, la realidad nos tiene que forzar a reconocer que tampoco fueron tan peores como los actuales. La “refinada” y polvorienta contaminación, el desabasto de medicamentos, la inseguridad, las ejecuciones, las desapariciones, el secuestro, el robo, el asalto, el cobro de piso, la guerra entre los cárteles, el tráfico de drogas, los laboratorios de precursores y los campos de exterminio, entre otros, son problemáticas actuales que, lamentablemente, no han sido atendidas debidamente, sino más bien minimizadas a la sombra de, eso sí, cosas “tan prioritarias y más importantes” como la prohibición de las corridas de toros “violentas”, como si estas fueran la fuente y la causa de nuestros problemas de inseguridad. 

Inicialmente se les ofreció el beneficio de la duda, que fue lapidariamente cubierta con las consecuencias de la política de seguridad de los “abrazos, no balazos”. Sin embargo, ahora, y quizás forzados por la guillotina arancelaria norteamericana, se ha registrado cierto avance en el tema como muestra de buena voluntad, que hasta cierto punto se percibe hueca, de erradicar los problemas asociados con la inseguridad y las drogas, y que, a la par, ha quedado disipada al minimizar la evidencia públicamente exhibida de fosas, crematorios y campos de exterminio, mostrando un claro desdén por no vivir ni palpar la problemática que atañe el día a día de nuestras sociedades, como el caso de los colectivos de las madres buscadoras.

Y es que, en contraparte, el interés se ha mostrado en actividades “más importantes y prioritarias” como achacarle al pasado toda la problemática de inseguridad y, defendiéndose de los cruentos golpes de la realidad actual, culpan casi casi por deporte a los muy desvanecidos enemigos políticos de oposición.

En la actualidad, el panorama luce sombrío. Cada día se incrementan los homicidios, ejecuciones, robos, asaltos, secuestros, desapariciones, robos a casa habitación, extorsiones, cobro de piso, balazos, persecuciones, paros, bloqueos, protestas e impunidad, que lamentablemente hacen ver ineficaz la actual gestión.

En mi humilde opinión, hoy las autoridades tienen una preciosa oportunidad para darle un rumbo definido y positivo a nuestro país, dando la cara frente a la problemática con inteligencia, con sagacidad, con pasión, con compromiso, con lealtad, con honestidad auténtica, sin hipocresías, sin mentiras y trabajando de verdad, hombro con hombro con la población que votó para encontrar el bienestar permanente que nos merecemos, para dejar de pensar y de sentir que “tábanos mejor, cuando tábanos pior”.

Por hoy es todo, amable lector. Medite lo que le platico, aproveche el día, viva la vida y disfrute al máximo a su familia. Esperando que el de hoy sea para usted un productivo día, me despido honrando la memoria de mi querido hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes.

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